Visualizar la diferencia entre el formato JPG y el formato RAW de tu cámara puede ser similar a decidir si comprar una mezcla para hacer una torta o comprar los ingredientes por separado y la haces de cero. Si sabes hacer tortas, cualquiera de las dos te puede quedar súper bien, pero dependerá de lo que quieras lograr, el tiempo que tengas para cocinarlas y los aparatos que dispongas.

La mezcla para hacer tortas se parece al formato JPG. Tiene un número determinado de ingredientes que no se tienen que alterar, porque ya la fórmula está preparada y sólo tienes que juntar todo y meterlo al horno. 

Hacer la torta de cero, en cambio, requiere más tiempo, más trabajo, más ingredientes. Esa torta con más procesos es similar a lo que ocurre con el formato RAW. Ambas tortas te pueden quedar increíbles, y ambas tienen sus ventajas y desventajas.

Vamos a ver cuáles son esas diferencias y cuál formato te puede resultar más conveniente.

Tabla de contenidos

  1. JPG y RAW. ¿Qué son?
  2. Rango dinámico. Posibilidades de edición y revelado digital
  3. Color y nitidez. Más información, más colores
  4. Metadata. Certificado de nacimiento de la foto
  5. Comparación final. ¿Quién ganará?
  6. Resumen y tips

JPG y RAW. ¿Qué son?

Para empezar, definamos rápidamente qué son estas letras que tanto repetimos. 

JPG o JPEG son las siglas de Joint Photographic Experts Group, que es el nombre del comité de expertos que creó este estándar de compresión y codificación de archivos e imágenes fijas. 

El formato RAW, por su parte, fue tomado del término que se usa en fotografía analógica para referirse a los “brutos de cámara”, que también conocemos como negativos. Significa crudo en inglés, y se llama así porque el archivo que se genera no está comprimido, sino que contiene toda la información de la imagen tal y como fue capturada por el sensor de la cámara.

DSC00001 JPG y RAW: Pros, contras y cuál te conviene más dependiendo de lo quieras hacer

Volvamos al ejemplo de la torta. El método JPG comprime las imágenes a un formato que se ha hecho universal. Es el que usas todos los días cuando compartes una imagen de tu perrito por WhatsApp, por ejemplo. Esta imagen tiene todos los ingredientes predeterminados, como la mezcla para tortas. El formato RAW, en cambio, te ofrece una imagen cruda, que, nunca mejor dicho, puedes cocinar a tu gusto.

Veamos entonces en qué se diferencian para que puedas elegir mejor cuándo usarlos.

Rango dinámico. Posibilidades de edición y revelado digital

Este valor mide la diferencia de luminosidad entre la zona más brillante y la zona más oscura de la foto. Es decir, la cantidad de información que la cámara puede capturar de las luces y las sombras

El formato JPG recoge una cantidad menor de información que el formato RAW. Mira la diferencia en estos ejemplos:

Seguramente notaste que la RAW se ve mucho más oscura, y estás en lo correcto. Lo que ocurre es que la RAW tiene mucha más información de las sombras que la JPG. El paisaje en JPG fue previamente comprimido por la cámara, mientras que la que se guardó en formato RAW se mantiene en estado crudo, o sea, hay que cocinarla.

Esa cocina de la información cruda del RAW se lleva a cabo en un proceso que se llama “revelado digital”. De nuevo haciendo referencia a la fotografía analógica, con la diferencia de que este revelado no necesita de un cuarto oscuro, sino de un programa como Lightroom o Photoshop. En ellos, puedes modificar los distintos valores del rango dinámico, dependiendo, como te puedes imaginar, del formato.

La cosa es así: a mayor información recogida en la foto, hay más posibilidades de edición para obtener un resultado más preciso.

Veamos cómo quedan esas mismas fotos, después de una edición básica:

Para este ejemplo edité primero la RAW y copié los valores en la JPG, para que puedas ver lo sutil de los cambios de la primera en comparación con el resultado de la segunda. Esto no  quiere decir que una imagen JPG no pueda ser editada o revelada para obtener un resultado óptimo, sólo significa que la RAW tiene más posibilidades de hacerlo en detalle.

Color y nitidez. Más información, más colores

Por tratarse de una imagen que contiene muchísima más información, la fotografía en formato RAW es más rica en posibilidades de color y nitidez.

Para poder apreciar esto sin dolores de cabeza, hagamos un paréntesis teórico. Una imagen a color suele representarse por una profundidad de bits, por lo general, entre 8 y 24. La cantidad de bits define la cantidad de información que tiene cada píxel (que es el pequeño “bombillo” que hace posible la imagen digital). ¿Qué quiere decir esto? Sencillo: de la cantidad de bits depende la cantidad de posibles tonos de color que se recogen en la fotografía.

Teniendo esto en mente, la diferencia del color que recoge cada formato se puede expresar en números, ¡y es enooorme!

En una imagen de 8 bits en JPG, hay aproximadamente 16.8 millones de colores. 

¿Te parece muchísimo?

Pues, en una imagen de 14 bits en RAW hay, aproximadamente, 4.4 trillones de colores.

Imagina cuántas posibilidades de edición pueden surgir de esa barbaridad de colores. Te daré un momento para que lo calcules.

1wo0t2 JPG y RAW: Pros, contras y cuál te conviene más dependiendo de lo quieras hacer

Volviendo a lo que nos compete, la nitidez de la foto, por supuesto que también tiene más posibilidades de ajuste detallado en el formato RAW. Si tomas una foto en JPG con una nitidez que no es la que deseabas originalmente, será más difícil editar de manera sutil para obtener el resultado esperado. Difícil, ¡pero no imposible!

Metadata. Certificado de nacimiento de la foto

Un último aspecto que quiero mencionar es la metadata. Esta información, disponible en el formato RAW, es importante si quieres fotos con detalles que confirmen que la imagen es tuya. 

La metadata incluye la información de la cámara con la que tomaste la foto, el lente, la apertura, el ISO y si tienes GPS incluye la ubicación. En fin, toda la información que pueda ayudarte, por ejemplo, a demostrar que una foto es tuya y no de alguien más.

Comparación final. ¿Quién ganará?

Es verdad que hasta ahora puede parecer que el formato RAW es mejor que el formato JPG, pero eso no es del todo cierto. Ambos tienen, por supuesto, sus pros y sus contras, sus ups ysus downs. En palabras del mago Merlín, de La espada en la piedra, esto es “lo que al mundo da sabor”.

Vamos a revisar los ups y downs de ambas, en una sencilla tabla comparativa, para que lo veas más claro. Puedes guardarla y tenerla a mano, por si se te olvida:

JPGRAW
Seteando la cámara antes, la foto requiere menos edición.La foto siempre requiere edición o revelado digital.
Menor tamaño de archivo = más rapidez en la cámara y en la tarjeta de memoria.Mayor tamaño de archivo = menos velocidad en la cámara requiere tarjetas de memoria con alta velocidad.
Menor tamaño de archivo = menos posibilidad de edición.Mayor tamaño de archivo = más posibilidades de edición en detalle.
Compatibilidad total con softwares, programas de edición y para redes sociales.Compatibilidad reducida, en ocasiones los programas tienen que actualizarse para poder abrir los archivos RAW de determinadas cámaras muy nuevas.

¿Quién gana? Eso sólo depende de ti. Gana el que te resulte más útil, dependiendo de la situación y de lo que quieras lograr. ¡Recuerda que ambas tortas pueden quedar buenísimas!

Resumen y tips

Recapitulando. Ambos formatos son útiles y tienen sus ventajas. Cada uno te ofrece posibilidades distintas, lo que cambia es lo que tú quieras hacer. ¿Sigues sin saber cuándo usar uno o el otro? Te cuento cómo lo hago yo.

¿Cuándo uso JPG?

  • Cuando me voy de viaje y no quiero llevar tantas tarjetas de memoria o no tengo posibilidad de descargar las fotos en un disco duro externo.
  • Cuando las condiciones del set pueden ser más controladas, de manera que configurando la cámara antes el resultado sea más cercano a lo que busco.
  • Cuando hago ráfagas que requieren más velocidad de la tarjeta de memoria y de la cámara.

¿Cuándo uso RAW?

  • Cuando quiero darle prioridad a la post producción de la foto.
  • Cuando estoy trabajando con imágenes a las que sé que tendré el tiempo de dedicarles trabajo de revelado y edición.
  • Cuando quiero asegurarme de que el archivo de la foto contenga la metadata.
  • Cuando tengo suficiente memoria y espacio en el disco duro para almacenarlas.

Espero que te sea útil este post. Recuerda que la diferencia más importante está en lo que tú quieras lograr de la foto que tomarás. 

Hanns Schmelzer

¡Hola! Soy Hanns. Nací y crecí en Venezuela, pero vivo en Berlín desde 2014. Puedo hablo tres idiomas (alemán / inglés / español), disfruto cocinar y soy un apasionado por los videojuegos. Pero sobre todo, ¡me encanta todo lo que tenga que ver con las imágenes en movimiento!

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